¿Qué dice la Biblia sobre la masturbación?

Aunque sea un tema del cual los cristianos hablan poco, parece ser que el pecado de la masturbación es bastante común y al mismo tiempo, poco confrontado a través de la enseñanza de la Palabra de Dios. La masturbación es el acto de una persona, hombre o mujer, que estimula los propios genitales hasta alcanzar el orgasmo.

Hace unos años, al final de una conferencia para jóvenes, después de alentar a los participantes a confesar sus pecados por escrito, recibí mensajes de arrepentimiento en los cuales niños y niñas confesaban este pecado. Una de las niñas escribía:

Dios, aún siguiendo virgen, estoy viviendo en una fornicación diaria porque practico la masturbación y esto es una abominación ante Ti. Perdona mis pecados y libérame de su esclavitud.

 El mundo en que vivimos trata de convencernos de que la masturbación es algo normal, aceptable y algunos cristianos parecen haber caído en esta trampa. No te creas lo mentira del mundo, porque ésta es un pecado y una abominación ante Dios.

La conciencia propia condena el pecado de la masturbación

 Muchos cristianos que practicaron este pecado antes de su arrepentimiento confiesan que, aún siendo paganos, no creyentes y ateos, siempre tuvieron remordimientos después de dejarse vencer por esta tentación. Si has practicado o practicas la masturbación, ya debes conocer dichos remordimientos. Y todo eso porque la conciencia es la ley de Dios escrita en nuestros corazones, tal como está escrito en Romanos 2:14-16:

 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos. En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. (Romanos 2:14-16)

 La conciencia es una fuerte prueba de que la masturbación es un pecado, y este versículo también dice que Dios te juzgará por este pecado, aunque lo hayas practicado siempre a escondidas y piensas que sólo tú lo sabes.

El matrimonio es la única opción y voluntad de Dios para el cumplimiento de deseo sexual de todo hombre o mujer

 Algunas personas creen que sólo la fornicación es un mal y dicen que ellos practican la masturbación justo para resistir ante la tentación y no fornicar. Qué engaño. Practicando la masturbación, ellos entretienen constantemente dicha tentación en sus vidas. La voluntad de Dios para la satisfacción de la necesidad sexual del hombre es sólo dentro del matrimonio. Cuando los corintios, que vivían en una ciudad sumamente inmoral le preguntaron a Pablo con respecto a la conducta sexual correcta, el apóstol les escribió:

 En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer.» (1 Corintios 7:1)

 Todo ello porque por el toque los hombres encienden el deseo sexual de las mujeres y esto al final llevará a la fornicación. Por ello, a los hombres se les pide actuar con sabiduría con las mujeres. En cuanto a la satisfacción de la necesidad sexual, Pablo dice que la única opción es el matrimonio y dice:

  Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. (1 Corintios 7:2)

Sin embargo, si la satisfacción sexual es la única o principal razón por la cual alguien se casa, compadezco a dicha persona, porque no será feliz y no se sentirá satisfecho. La solución es aprender la contención con respecto a los deseos sexuales.

La masturbación es consecuencia del encendido constante del deseo sexual y falta de contención

 Uno de los frutos del Espíritu Santo en nosotros, los nacidos de nuevo, es la contención del deseo y un cristiano espiritual no cede a la lujuria, sino que es guiado por el Espíritu Santo.

 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne (siendo el satisfacción inmediata del deseo sexual una de éstas); pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu (siendo la contención de los deseos uno de los frutos del Espíritu Santo). (Romanos: 8:5)

Si acaso tu también estás obsesionado con este pecado de la masturbación, ¿cuál es la causa?  ¿Por qué has llegado donde estás ahora? ¿Eres acaso de la carne y vives encendiendo sus deseos? ¿Qué libros lees? ¿Qué revistas hojeas? ¿De qué temas hablas con tus amigos de la escuela o en el puesto de trabajo? ¿Qué películas ves? ¿Cuáles son las cosas que te inspiran? ¿No ves que todo este mundo está muy empapado de cosas por las cuales trata de encender tus deseos sexuales? ¿Cuánto tiempo pasas estudiando las Sagradas Escrituras?

  • Arrepiéntete de corazón de este pecado y luego sigue estos consejos para que no vuelvas a la esclavitud de la cual saliste:
  •  Estudia sistemáticamente las Sagradas Escrituras y haz que ello sea un hábito.
  • Si no lo has estudiado todavía, busca y estudia el curso «Sexualidad desde la perspectiva bíblica.» Si no tienes un manual, llama al 022282012 y averigua cómo puedes conseguir  uno.
  • Mantén tu mente lejos de todo lo que te haga pensar en el sexo. Estas cosas pueden ser Internet, revistas, libros, películas, conversaciones con ciertas personas que no consideran que este pecado sea grave o algunos que pretenden ser cristianos, pero lo son sólo con el nombre y practican estas cosas sucias, etc.
  •  Evita el toque ocasional de los genitales, porque de esta manera te estimularás tú mismo(a) y luego ya no podrás resistir la tentación. Haz baños rápidos y no prolongues el toque más de lo necesario lavarte.

 Dios te libere de todo pecado y te ayude a vivir siempre una vida santa, guiada por el Espíritu Santo.

Traducido por Cristina Cusnir

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